Lun, 09/06/2014 - 23:33 h. Editor

Los niños y niñas de tercero de E.I. del colegio San Vicente de Paúl de Barbastro, disfrutaron de una experiencia fantástica, acompañados por sus profesoras Lola y Ana Belén, las monitoras Pilar y Lorena y la superiora del centro Sor Rosser, vivieron una jornada de convivencia, pasando una noche sin salir del centro escolar.

 

El objetivo era pasar una noche con los compañeros fuera de casa sin sus papás, fomentando la interacción y participación del grupo-clase, en un clima de respeto y trabajo en equipo, promoviendo la autonomía y actividades cooperativas en un ambiente educativo muy lúdico.

Realizaron un completo programa de actividades con talleres diversos, que les permitieron reconocer las diferentes plantas que crecen en el recinto escolar para después elaborar unos murales de lo que habían aprendido.

 

La convivencia comenzó a las cinco de la tarde cuando el conjunto de compañeros de otros cursos se habían marchado a sus casas, y el cole estaba a nuestra  entera disposición. Cogimos las  mochilas y sacos de dormir y nos dirigimos a la clase de psicomotricidad, extendimos nuestros sacos y lo dejamos todo muy ordenado para pasar nuestra primera noche en el cole.

 Al terminar, Sor Rosser nos había preparado un taller de clasificación de hojas: los niños distribuidos por grupos, trabajaron en la elaboración de murales sobre las distintas plantas observadas y recogidas que titularon con sus nombres.

 

Llegó la hora de cenar y nos dirigimos al comedor donde pudimos degustar una cena riquísima que nos había preparado Sor Rosser. Tras una velada de juegos, tuvimos la visita de Javier, el profesor de ciencias de la E.S.O, y papá de nuestra compañera Diana, que nos trajo un telescopio y nos enseñó cómo observar las estrellas y la luna, que ese día se podía apreciar.

Fue una noche divertidísima, reímos, saltamos… y a las doce aproximadamente el último peque se quedó profundamente dormido. A las ocho de la mañana ya había algún peque despierto que se encargó de despertar  al resto de sus compañeros. Aseo, desayuno consistente y delicioso, regresamos a nuestra aula para disfrutar de un taller de plástica donde hicimos un marca páginas, un pin para la nevera y un marcador para la puerta. A continuación un pequeño paréntesis para reponer fuerzas, con almuerzo y después  salimos al polivalente donde nos habían preparado una gynkana muy divertida.

 

 Llegó el momento de recoger la habitación y preparar nuestras mochilas que dejamos en nuestra clase. Y nos dirigimos al restaurante “Cinco estrellas” donde Sor Rosser nos había preparado una comida cuyos comensales quedaron muy satisfechos.

Como recuerdo nos regalaron unas camisetas que llevaban la foto de todos nuestros compañeros de clase, fue el broche final a una convivencia muy especial que no vamos a olvidar.