Nuestra entrañable Sor Celia ha partido a Barcelona.  ¡¡TE ECHAREMOS TANTO DE MENOS!!

Querida Sor Celia,
Hoy te has marchado a tu querida Barcelona, esa ciudad que tanto recibió de ti y que tan buenísimos recuerdos dejó en tu corazón. Y sabemos todos que allí vas a ser inmensamente feliz, rodeada de hermanas con las que ya has compartido muchos momentos.
Una partida siempre está llena de emociones y sentimientos para quien se va y para quienes se quedan. Y tú, que has sido una institución y un referente para todos, ahora vas a ser cuidada y mimada como te mereces.
Comienza una nueva etapa para ti, pero también para tu querido claustro, tus queridas hermanas, tus queridos niños. Todos vamos a echarte de menos; todos vamos a buscarte cuando entremos por el colegio para ver tu sonrisa y escuchar tus buenos deseos para el día; todos vamos a verte en los pequeños detalles, en tu querida Milagrosa, en tu capilla, en el comedor cuidando con tanto mimo a los niños…
Siempre nos decías que tenemos que ir dejando pequeñas huellas de nuestros actos; en tu caso estas huellas son enormes, nos dejas tanto legado que va a ser imposible que no te recordemos con una sonrisa de alegría y satisfacción por todo lo que has logrado y nos has transmitido, tus enseñanzas día a día, pasito a pasito… con esa ternura y ese amor que te caracterizaban.
Nuestra escuela, TU ESCUELA, no será la misma sin las mil y una cositas que sólo tú podías dar a los demás: un amor inmenso hacia todos los que te rodean, un cariño especial hacia los más pequeños, una profunda fe que mueve montañas y una enorme dignidad y aceptación ante tu situación.
Las paredes de este colegio se sentirán huecas, los pasillos se sentirán vacíos y nuestros corazones sentirán que jamás se van a despedir de las cosas maravillosas que nos has enseñado y que nosotros intentaremos transmitir, de la mejor forma posible, a nuestros alumnos.
Sí, nos dejas un gran vacío, pero estamos felices porque tú estás satisfecha y contenta y esto es lo mejor que nos podías decir. Tu querida Sorru, tu mano derecha, va a estar muy feliz por ti y, a pesar del gran vacío que siente ahora en su corazón, nosotros nos encargaremos de que siga repartiendo sonrisas allá por donde pasa; tus queridas hermanas Sor Francisca, Sor Carmen y Sor Paquita, con las que tantas y tantas charlas has compartido, van a sentir que les falta algo, pero van a recordar todas y cada unas de tus palabras con emoción y alegría; tu querido claustro de profesores, tu querido personal de servicios…todos vamos a añorarte y sólo podemos decirte GRACIAS POR REGALARNOS TU ENSEÑANZA, TU SONRISA, TU CONFIANZA, TU GENEROSIDAD, TU ENTREGA, TU SABER ESTAR, TU AMOR INFINITO, TU PAZ.
Te queremos, Sor Celia. En cuanto este “bichito” se vaya, iremos a verte y a darte un abrazo como te mereces